La Universidade
de Santiago (USC) estudia implantar un nuevo sistema de
vigilancia en las facultades y en otras dependencias que
garanticen un mejor control de acceso a los centros y resulten
más eficientes que los actuales. Esta posibilidad pasa por un
uso más intensivo de recursos tecnológicos y, muy probablemente,
por una reducción del personal de vigilancia contratado. Así se
lo anunció el gerente de la institución, Pedro García Moreno, a
los representantes de los sindicatos en una reunión mantenida
hace unos días.
En este encuentro, García Moreno explicó que la USC hará público
en un plazo de dos o tres meses las condiciones del concurso en
el que podrán participar las empresas que aspiren a hacerse
cargo de la seguridad de las dependencias de la Universidade.
Aunque todavía no se ha redactado el pliego de condiciones, la
intención del gobierno de la USC es prescindir de los guardias
que actualmente prestan sus servicios en facultades y
bibliotecas, y mantener únicamente las patrullas en los campus.
Esto supondría reducir aproximadamente a la mitad la actual
plantilla de 40 guardias, que se quedaría en unas 20 personas.
Esta situación ha encendido los ánimos de los trabajadores de
Prosegur, la empresa adjudicataria hasta ahora de la seguridad
en la USC, y de los sindicatos, que han convocado una
concentración frente al rectorado a las 12.00 horas de hoy.
Según explica Paulo Paio Rubido, de la CIG, el problema no es
sólo la perdida de puestos de trabajo, sino también «o deterioro
do servizo e da seguridade nos campus».


