La Razón digit@l - Madrid - Los vigilantes dicen que el fuego se inició en un aparato de aire diez minutos antes de su aviso a los bomberos
 




























 
 

miércoles 16 de febrero de 2005

 


Los vigilantes dicen que el fuego se inició en un aparato de aire diez minutos antes de su aviso a los bomberos


En su declaración ante la Policía Judicial afirman que «cumplieron el protocolo» y explican que los bomberos tardaron 15 minutos en subir a la planta 21 «porque exigieron los planos del edificio» Confirman que un empleado de mantenimiento les abrió el despacho incendiado


Juancho Sánchez
Madrid- Hasta ayer no habían dicho ni una palabra, pero los cuatro vigilantes de seguridad que estaban en el rascacielos Windsor la noche de su incendio aprovecharon su declaración ante la Policía Judicial para defenderse del linchamiento al que se han sentido sometidos en los últimos días y pasar a la ofensiva. Para empezar, se mostraron confiados en que no cometieron un solo error, ya que todos sus actos respondieron «al protocolo oficial para estas situaciones». Afirmaron que dieron la voz de alarma a los bomberos apenas diez minutos después de comprobar que había fuego y que no podían apagarlo con los extintores de seguridad. Y alegaron, contra quienes les habían acusado de avisar demasiado tarde, que «los bomberos tardaron entre quince y veinte minutos en subir hasta la planta 21, tiempo que tardaron en hacerse con los planos del edificio y encontrar las vías para el empleo de agua.
   La película de los hechos, según su relato, al que tuvo acceso Telemadrid, fue la siguiente: En primer lugar, dijeron que los «sensores termovelocimétricos», que miden los cambios de temperatura superiores a diez grados por minuto, hicieron saltar la alarma pasadas las once y diez de la noche. En ese momento, uno de los cuatro agentes bajó al sótano a comprobar en las cámaras de dónde podía proceder el aviso. Fue cuando se enteró que un despacho de la planta 21 había comenzado a arder.
   LA RAZÓN habló ayer con Alternativasindical, central que aglutina a más de 1.200 de los 20.000 vigilantes de Madrid y al que están afiliados los empleados del Windsor. El secretario de este sindicato, Ernesto Ausín, explicó que, según uno de los trabajadores del Windsor que ese día no estaba de servicio, en el rascacielos «el puesto de control principal y la mayoría de las cámaras están en el sótano 1», lo que justificaría por qué el agente tuvo que desplazarse hasta ese piso.
   Cuando comprobó que la alarma era real, el vigilante avisó a uno de sus compañeros, «el más veterano», explican las fuentes consultadas, que en ese momento hacía la ronda –uno de los cuatro siempre estaba de ronda, en la que se emplean unas dos horas– y que se acercó hasta la planta que se le indicaba. Por el humo encontró el despacho que se quemaba con mucha rapidez y pudo ver, a través de una pequeña cristalera, que, presumiblemente, el origen de las llamas «estaba en un aparato de aire acondicionado». Se da la circunstancia de que había cuatro empresas que trabajaban en obras de reforma en el Windsor desde hacía un año: Axima, Crespo y Blasco, FCC y Teprosol. Todas se han desvinculado de los hechos.
   De nuevo en la película de los primeros minutos del incendio, el vigilante avisó –otra novedad en el caso– a un miembro del equipo de mantenimiento, quien acudió acompañado de otros dos vigilantes, que subieron para, «cumpliendo el protocolo de actuación», tratar de apagar el fuego con extintores.
   El empleado de mantenimiento abrió la puerta del despacho y fue entonces cuando los vigilantes, tras verter el contenido del extintor sobre las llamas, comprobaron que no podrían apagarlo. El «veterano» dijo que había que llamar a los bomberos y, al parecer, lo hizo desde un teléfono situado en la misma planta (otras fuentes dicen que no fue por teléfono, sino por radio). En cuanto a la planta, también hay versiones divergentes, ya que el concejal de Seguridad del Ayuntamiento, Pedro Calvo, anunció ayer que la llamada a los bomberos llegó desde la planta 25, y no desde la 21, como parecen indicar los vigilantes.
   En cualquier caso, los empleados de Prosegur aseguran que «no pasaron más de diez minutos entre la primera alarma por el fuego y el aviso a los bomberos», por lo que rechazan la posible acusación por «negligencia». Es más, si se habla de perder un tiempo precioso, aseguran que los bomberos no atacaron el incendio nada más llegar, sino que tardaron «entre quince y veinte minutos en comenzar a echar agua en los pisos afectados», ya que se negaron a subir hasta el lugar del siniestro hasta no tener los planos del edificio y hasta no tener controladas las columnas secas del agua, que son las fuentes de las que se nutren las mangueras y que, según algunos informadores consultados, se habrían instalado en el último año, «ya que en 1979, cuando se terminó el edificio, no eran obligatorias».
   En este sentido, fuentes cercanas a los bomberos han hecho saber en muchas ocasiones estos días que la presión del agua era insuficiente en el Windsor, por lo que no se podían cargar las bombas, y también han asegurado que la carga de fuerza del incendio era demasiado fuerte para haberse producido a la hora que los vigilantes dicen. Uno de los agentes que participó en el siniestro afirmó ayer a este periódico que, cuando llegó, «ya eran tres, y no dos como se ha dicho, las plantas afectadas», y que apenas se veía nada.
   
   
Manguera desenrrollada. También explican los bomberos que al subir hasta la planta 21 encontraron la manguera que había en este piso desenrollada y en el suelo, y que cuando trataron de utilizarla descubrieron que no había presión. En cuanto al hecho de que las llamas se propagaran con tanta celeridad y virulencia, una explicación podría ser que el fuego empleara los conductos del aire acondicionado para ir saltando de despacho en despacho y de planta en planta. Esta hipótesis cobraría más fuerza si se da por válida la versión de los vigilantes jurados de que pudo ser en un climatizador donde surgieron las llamas. Además, hay que recordar que el edificio estaba en obras. Por último, los vigilantes no descartaron que el aparato de aire se hubiera quedado encendido desde el viernes y se recalentara, provocando que saltar la chispa.

 
 




[ Inicio | Portada | Canela Fina | Opinión | Nacional | Internacional | Cultura | Madrid | Sociedad ]
[
Religión | Economía | Deportes | Espectáculos | Gente | Toros ]
[
El Tiempo
| Ocio | Cartas al Director ]
PUBLICIDAD

© Copyright, 1999 La Razón C/Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)