L. Bustamante / J. Sánchez
Madrid- Primero fue el miedo, luego los argumentos para descartar un
atentado y por último la pregunta del millón: ¿Qué ha pasado? En la
madrugada del domingo se conjeturó con una hipótesis principal: el
cortocircuito. Pero ayer, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón,
puso a los periodistas en una nueva pista: «Si el fuego se inició en el
momento del aviso a los bomberos, cuando no había personas en las plantas
21 y 22, la causa sería fortuita o técnica; pero si comenzó antes, cuando
podría haber personas, en ese caso se contemplarían otras posibilidades,
como la de una posible negligencia».
El fallo humano como
posibilidad. De inmediato surgieron más preguntas: ¿A qué hora realmente
se inició el fuego? Fuentes próximas a los bomberos proporcionaron a LA
RAZÓN una información que podría ser clave: «El fuego estaba larvado desde
horas antes de que se avisara al Cuerpo de Bomberos. Quizá incluso desde
primeras horas de la tarde...»
En este caso surgen nuevas
dudas: ¿Por qué no reaccionaron los guardias de seguridad de Prosegur al
comenzar el fuego? ¿Será que intentaron sofocarlo antes de llamar a los
Bomberos y al abrir la puerta del despacho donde se desataban las llamas
entró de golpe el oxígeno, lo que provocó que se propagara el fuego?
Algunos guardias de seguridad de la zona aseguraron a este diario que les
«resulta muy extraño que no haya saltado ningún sistema de seguridad de
alarma contraincendios. Es probable que una parte estuviera desconectada
por las obras que había en el edificio. Ahora mismo queremos creer que un
incendio tan espectacular se produjera por una negligencia humana y no
intencionadamente». Con un no rotundo descartan un cortocircuito como la
causa del siniestro. «Se altera la iluminación del recinto, se producen
cambios en el diferencial, ¿sobre qué base se sostiene un posible
cortocircuito? Ninguna».
Fuentes cercanas a los Bomberos del
Ayuntamiento de Madrid explicaron que «un fuego sólo de por sí no se
desencadena de manera tan virulenta como nos encontramos al llegar a la
zona del desastre. O ya llevaba muchas horas ardiendo y hubo tal
descoordinación en el servicio de seguridad que provocó la negligencia, o
pudo haber una posible intencionalidad al utilizar determinado
combustible».
En el rostro de muchos de los hombres que
enfrentaron las llamas se expresaba el malestar y la impotencia que
sintieron al ver que en un momento dado tuvieron que dejar que las llamas
deambularan a sus anchas.
Dudas y más dudas... A pesar de que muchos
arquitectos aseguran de que el edificio no se desplomará, la experiencia
de algunos bomberos avisa de que «la estructura del inmueble está ahora
debilitada». Ayer a última hora de la tarde se dejó de echar agua a los
restos del edificio. «Ahora queda por ver si a medida que se vaya
enfriando, o sea que se contrae la estructura, podría producirse el
derrumbe... Y si se desploma podría crearse una situación caótica, sobre
todo para los inmuebles colindantes y los subterráneos». A la hora de
escribir esta información, el riesgo de derrumbe continuaba y la alerta
para todos los servicios de emergencia de la capital se mantenía.
Entretanto, FCC Construcción, la empresa encargada de las remodelación
del edificio, emitió ayer un comunicado en el que asegura que «no tiene
relación alguna con el incendio», ya que sus operarios sólo realizaron
trabajos en el interior de ocho de las plantas del edificio y nunca en la
planta 21, donde presumiblemente comenzaron las llamas su andadura.